El estigma de la desventaja.

Buenos días mama.

Lo primero decirte que te quiero mucho, y espero que podamos estar juntos muy pronto.

Yo estoy bien en el centro, los trabajadores se portan bien con nosotros, aunque a veces, nos riñen un poco porque hacemos alguna de las nuestras, pero son cosas de niños. Ahora ya me lo como todo, parece que tengo algo más de apetito, y me lo paso muy bien con mi compañero de habitación haciendo algunas tonterías.

En el cole, las cosas no cambian mucho, hay semanas mejores, y otras bueno… menos mejores. Los chicos todavía se ríen de mí, dicen algunas cosas, y no me invitan a sus fiestas, pero no me importa mucho. Me dan un poco de pena, pues ellos no entienden… sólo saben de consolas y ropa. Y hay cosas mucho más importantes para mi. Me gustaría mejorar un poco las notas y que estés muy orgullosa de mi.

Te quiero.

 

Hoy me gustaría invitar a la reflexión a los lectores.

Esta carta es un ejemplo del estigma que sufren muchos de los niños y adolescentes que residen, o pasan por los sistemas de protección y justicia de menores, no solo en España, sino en el resto del mundo. O de menores que se encuentran envueltos en procesos de exclusión social, residiendo en sus hogares, con la familia extensa, en acogida o en régimen de adopción.

Es parte de cada uno de nosotros contribuir a que los niños con menos recursos, en situaciones de desventaja social, y con problemas de exclusión, no se vean sometidos a tratos degradantes por parte de  adultos, grupo de iguales, compañeros de clase, vecinos, etc.

El secreto reside en una buenas escala de valores, en propiciar a nuestros hijos, hermanos,amigos, etc. una visión de los problemas sociales más amplia y verídica, fuera de la mediatización de la televisión y la prensa. Porque existe un “tupido velo” social que esconde la realidad de estos niños, y que alumbra lo que vende, y que no es representativo de nada.

Dar a conocer  y entender los problemas que afectan a muchos menores, que de forma activa o no, se encuentran rodeados en procesos de exclusión; y enseñar las causas, las cuales, provocan situaciones muy complicadas en niños y adolescentes  que ya por sí arrastran historias de vida muy complejas, debería ser el punto de partida si queremos luchar contra los procesos de exclusión.

Y para ello, debemos trabajar duro, y trabajar unidosContar con la aportación de los chavales que sufren en su piel el estigma social de la desventaja, hacerlos participes de los procesos de inclusión, crear política y crear programas, donde sean ellos los que nos ofrezcan una visión clara y real de cómo solucionar los problemas. Dar visibilidad social, educar a la sociedad en favor de la igualdad, y luchar fuertemente contra las fuentes que oprimen la libertad y creen que el dinero es más importante que la vida humana, y en este caso que un niño.

Y no hace falta hablar de violaciones, de mafias, de trata, de desnutrición infantil, de ablación, de trabajo infantil, mendicidad, casamiento temprano, etc. basta con rechazar a tu compañero de clase  por ser el chico que lleva la mochila que no es de marca. 

 

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