Adolescentes. A voz en grito

Tras indagar en varias ocasiones por el amplio mundo de la red, me he dado cuenta que existe una amplia gama de foros, en los cuales, padres,madres, amigos y personas anónimas escriben sobre situaciones límite con sus hijos adolescentes. Tratan asuntos como la desobediencia, el maltrato sufrido por parte de sus hijos, el consumo de drogas, las peleas, las salidas nocturnas, el absentismo escolar, y los gritos diarios.

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Cuentan sus historias con un halo de tristeza y dolor, pues han intentado educar a sus hijos lo mejor que han sabido, viendo como poco a poco, los sueños y esperanzas que con tanto cariño han depositado en ellos se han truncado en cuestión de meses a voz en grito. En cuestión de pocos años hemos empezado a escuchar de boca de profesionales de la psicología y la educación, el llamado Síndrome del pequeño emperador” A grandes rasgos, se habla de niños y adolescentes que atemorizan  a sus tutores para conseguir el bien que desean. Evidentemente, no se produce un empoderamiento de la situación por parte del menor  de la noche a la mañana, sino que es el fruto de años de consentimiento y patrones educativos deficientes. 

 “Hay que regalar grandes dosis de cariño, intercaladas con un buen nivel de exigencia  en cuanto al trabajo del menor se refiere (escolarización y actividades), y reforzar las conductas positivas para que se cristalicen, así como corregir de forma adecuada las conductas negativas que se detecten en el comportamiento de los menores, para prevenir su reproducción”

Bien entrado ya el nuevo siglo, las agitadas formas de vida, la tecnología, las exigencias del  mundo laboral, mezcladas con el rapidez del desarrollo de los menores, han hecho estallar una oleada de adolescentes perdidos en una sociedad competitiva y muy exigente. A a las nuevas formas de vida, hay que rociarlas con la llegada de la libertad, los cambios hormonales hacia la madurez,el consumismo, y los muy cuestionables valores del mundo actual. 

Y de repente, un día, una  madre muy enfadada dice: Basta. Y ya no  deja salir a su hijo, porque he suspendido todo. En una fracción de segundo, todo lo que el adolescente había construido se derrumba. Es ahí, cuando empiezan los grandes problemas. Las discusiones se vuelven constantes, los portazos, el consumo alarmante de alcohol y hachís, el abandono de las clases, y las tardes muertas en el parque. La amplitud de los problemas es muy grande, y el trabajo hacia la reparación de los daños familiares, muy costoso. Pero hay que trabajar. Y hacerlo duramente.

  • En primer lugar, hay que cambiar el miedo por el conocimiento. Ser conscientes de la situación  actual y de los fallos cometidos en el pasado, nos proporcionarán la claridad que necesitamos para ponernos a andar hacia el cambio. Sin caer en culpabilidades.
  • Mantener diálogos constantes, de comprensión y si es preciso de negociación con los adolescentes, para ir poco a poco avanzando hacia la consecución de objetivos.
  • Objetivos de desarrollo y convivencia alcanzables y temporalizados.
  • Ser exigentes con ellos, deben valorar el esfuerzo y la satisfacción del trabajo bien hecho, respetando sus espacios de ocio y esparcimiento, así como fortaleciendo su trabajo.
  • Tolerancia cero al consumo de drogas. Alcohol, tabaco, hachís, sintéticas, etc. producen graves alternaciones en la percepción de la realidad y en el crecimiento.
  • Y el paso más difícil, no entrar en peleas que sólo dificultan el desarrollo, se debe mantener  la compostura, el trato y la autoridad. Esto es, marcar límites, en lugares donde han desparecido.
  • Los pasos a dar para cambiar las situaciones son muchos  y muy diversos, aquí se han expuesto unos cuantos. Al igual que la diversidad de familias, adolescentes, tutores, y contextos de desarrollo. 
  • No hay que olvidar que los adolescentes envueltos en un torbellino de cambios sociales y biológicos, tienen miedos, inseguridades, esperanzas y desesperanzas. Hay que abrir muy bien los ojos para romper las barreras. Escuchar es el arma más potente. Hay que estar atentos a las peticiones enmascaradas que en ocasiones se desdibujan en los conflictos.

Ser paciente, trabajar duro y pedir ayuda profesional, puede ser el peso que equilibre la balanza hacia el buen camino.

“No corresponde a los jóvenes entendernos, sino a nosotros comprenderlos a ellos. Al fin y al cabo, no podrían ponerse en nuestro lugar y, en cambio, nosotros ya hemos ocupado el de ellos.” 

André Marcel

Farid: un corto sobre acoso escolar. Jóvenes y Desarrollo

Realizado por el grupo ELIMINANDO FRONTERAS.

IES EUROPA.

IES LOS ROSALES.

IES CLARA CAMPOAMOR.

Junio 2O11,  Móstoles  Madrid.

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7 pensamientos en “Adolescentes. A voz en grito

  1. Hay una película muy buena sobre el acoso escolar que se llama “Cobardes”. Gracias por la información muy útil para docentes y futuros docentes.

  2. Como siempre….me encanta! Emilio lo leo incluso con tu voz! Contagias tu energía y vocación. No cambies nunca pues hoy más que nunca se necesitan profesionales como tú!

  3. Pingback: emiliosangar

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